jueves, 28 de mayo de 2015

La Revolución Verde

Quiero recomendaros un libro que me ha gustado mucho. Ahora están muy de moda los batidos verdes. Eso tiene una parte muy buena: el poder llegar a mucha gente; y otra no tan buena: si es una moda, como viene se va. Por eso es interesante profundizar en los beneficios que nos aporta el consumo de vegetales, en particular los de hoja verde. Los batidos nos permiten tomarlos en gran cantidad, y de este modo mejorar notablemente el aporte nutricional a nuestro organismo. Victoria Boutenko explica muy bien el proceso que le llevó a incorporar estos preparados a su dieta crudivegana; el equilibrio entre ácidos grasos omega 6 y omega 3, y cómo los vegetales son una fuente extraordinaria de aminoácidos esenciales, vitaminas y fibra. Todo ello salpicado de anécdotas que hacen muy amena la lectura. Por supuesto, no faltan las recetas.

Creo que sólo el conocimiento y la experiencia en primera persona, pueden hacer que lo que podría ser una moda pasajera se convierta en un hábito y un estilo de vida.

Ahora mismo voy a prepararme una deliciosa mezcla de espinacas, piña y leche de arroz ¡A vuestra salud!

domingo, 28 de diciembre de 2014

Oporto es Hazul

De nuevo allí. En mi ciudad encantada, donde los duendes pasean sin complejos entre ciudadanos más o menos insomnes. La soledad es gigante, y te acompaña. Las caras de lo posible se muestran en mil realidades simultáneas, allí más que en ningún otro lugar. Donde el tiempo tiñe las paredes de sueños escondidos, esperando una oportunidad para bailar al son del acordeón. Caminando sobre adoquines de mármol blanco y negro, que dibujan espirales de vida que cantan al aburrimiento, los sentidos despiertan a un mundo mágico. Huele a castañas asadas. La niebla pinta los tejados de blanco. Multitudes se deslizan por Santa Catarina... El Duero de plomo arrastra lo que quieras dejar allí... El corazón late con el color de las calles: en el arte sobre muros gastados, en la ropa tendida... y sobre todo, en los músicos que esparcen la esencia del hechizo.
Y a pesar de la algarabía, todo invita al recogimiento. Y en mi habitación, vuelvo a mis meditaciones, y a mis dibujos de madonnas...










miércoles, 27 de agosto de 2014

Arteterapia Gea: Abierta la inscripción para los nuevos talleres

Arteterapia Gea: Abierta la inscripción para los nuevos talleres: Ya está abierto el plazo de inscripción para los nuevos talleres de Arteterapia que comenzarán el 15 de septiembre en Pontevedra, tras la pa...


Oporto y el limpiacristales de Dubai




No es broma. Bajamos del coche en Oporto y apenas tocamos el suelo, pues en plena Ribeira nos invitan amablemente a subir a un ravelo (barco tradicional), no para hacer un recorrido turístico por la ruta del vino, sino para rodar un anuncio de un limpiacristales de Dubai. Al son de una machacona melodía árabe, bailamos y nos morimos de risa mientras los modelos (chica y chico) simulan sacar brillo a las ventanas y menean el palmito, y las cámaras inmortalizan la escena. El surreal episodio anuncia una prometedora escapada, breve pero intensa... '¿Tantas pintas de guiris llevamos, mamá?' Me pregunta Claudia, mientras isnpeccionamos divertidas nuestro atuendo. 'Contigo siempre pasan cosas así ¿Te acuerdas en aquél viaje a Lisboa? Ja ja'...

La ciudad ha cambiado desde la última vez que vine, hace año y medio. Es lo que tiene vivir junto al río, que se lo lleva todo, para verterlo en el océano, y crear algo nuevo.
Una ciudad de olvido, pero también de memoria, escondida entre las piedras de los viejos edificios, que resisten en su atalaya adormecidos por los fados vespertinos. Un lugar para olvidar, para lavar recuerdos adheridos dolorosamente a la piel, y secarlos al sol de agosto, como hace mi madre con las manchas de ropa. Pero sin jabón Lagarto.

Me quedo con el arte callejero de Hazul, que nos sorprendía agradablemente tras cada esquina robada al tiempo. Qué manera tan bonita de sacar al turista del centro neurálgico, y llevarle sobre las huellas de los verdaderos habitantes de barrio. Madonnas con atuendos galácticos suspiran sobre los muros de la Baixa, pugnando por arrancar un disparo a la cámara del visitante.


Y a cada paso, las pastelarias invitan a regalarte una deliciosa nata para endulzar el paso por las calles más sombrías. Qué rica la repostería de Portugal, qué rico todo, qué país tan hermoso y acogedor. Edificios, interiores, escaparates, moda... todo lo impregna el mismo buen gusto de siempre, sin extravagancias, diseño discreto y elegante, detallista sin perder la sobriedad, atemporal. Y esa suave melancolía que lo envuelve todo, y que te absorbe como un banco de niebla... me arrulla, arropa mi soledad y me acerca un poco más a la profundidad de mi alma.

Cada vez que pueda, seguiré escapándome allí, ahora lo tengo tan cerca...





martes, 29 de julio de 2014

La aceptación, o cruzar el puente

Hoy me sucedió algo que me ha ayudado mucho, más que a comprender, a interiorizar algo que sí, estaba en mi cabecita, a nivel intelectual, pero ahora bajó adonde realmente se resuelven las cosas. Sin saberlo, en esa frenética marcha, mis pies llevaban el recado al corazón.



Me desperté temprano, había mucho que resolver y quería aprovechar la mañana. Una ducha templada y un té caliente para terminar de abrir los ojos, antes de ir a buscar el coche, que llevaba varios días en el mismo sitio. Cuál fue mi sorpresa cuando llego al lugar donde esperaba encontrarlo y el vehículo no se encuentra allí ¡No está!¡No puede ser! Estaba bien estacionado, no ha podido llevárselo la grúa... No puedo creer que me hayan vuelto a robar el coche. Aquella sensación de años atrás vuelve a pellizcar mi estómago: Vacaciones de verano en el Mediterráneo, volvía de patinar con los niños y el coche no estaba donde lo había dejado. No apareció. Bueno, sí... un año después en Alemania.

Esta vez decidí tomarme la situación con calma: varias respiraciones profundas y una sonrisa. Al fin y al cabo ¿Qué podía ocurrir que fuese tan grave?¿No tener coche?¿Que tuviese que venir alguien a ayudarme para ir a comprar?¿Pagar una multa? No era suficiente para estropear una bonita mañana de verano. Me puse a caminar hacia la comisaría estoicamente, e intenté ocupar la mente con cosas agradables. Una vez allí, me informan que el vehículo ha sido trasladado a otro lugar con motivo de una fiesta local (los dichosos cohetes que sonaban anoche, pensaba yo). Me indican que lo localizaré en la misma avenida donde estaba aparcado, pero en otro punto que no me pueden precisar en ese momento. Bueno, pues allá voy...

El sol empieza a apretar, retomo el camino andado y vuelvo sobre mis pasos, esta vez con una mirada más atenta hacia fuera, sin perder de vista lo de dentro... Me daré prisa para que me cunda el día. Con paso firme, recorro la avenida de un extremo a otro. Por segunda vez. Y por tercera. Las sandalias empiezan a echar humo, el sudor resbala en mi frente... Me duelen los pies y empiezo a marearme. El termómetro marca 35ºC, el sol muerde y el coche no aparece. Llamo al 092: “Lo siento muchísimo, ha habido un error, el compañero le indicó una dirección errónea, la buena es esta: ...” Me quedo a cuadros. Y me armo de paciencia, muuuucha paciencia. Varias respiraciones conscientes y paso ligero para terminar con esto lo antes posible, aún puedo llegar a tiempo para comprar esas flores... Me dirijo hacia donde me acaban de indicar, por el derecho y por el revés, bordeo la manzana, las calles anexas, las rotondas 500 metros a la redonda, y antes de desfallecer, me 'arrastro' hasta la comisaría como un alma en pena. El coche tampoco está donde me indican la 2ª vez. Por mi aspecto podrían haber pensado que me había atropellado un tranvía, de no ser porque no hay ninguno en Pontevedra. No sin antes respirar profundamente, vuelvo a dirigirme al agente, y exhausta, aunque muy educadamente, le pido que me devuelvan mi coche o me lleven a donde se encuentra, que apenas le queda suela a mi sandalia y que si no quieren llevarme a urgencias por insolación no me mareen más. El hombre se da cuenta y me confirma que hubo un error por su parte, no leyó la información completa... está desolado y por fin me indica con pelos y señales el lugar exacto del estacionamiento. Despeinada, envuelta en una mezcla de sudor y dignidad, la falda torcida y los pies como botas, me despido amablemente para reemprender el camino. Total, 300 metros más o menos, no van a impedir que pierda los nervios. Paso ligero, intento caminar por la sombra, sonrisa en ristre y rumbo al coche, que ahí está, tan pancho, como si la cosa no fuera con él... Hacía mucho que no disfrutaba tanto al volante.

Y me preguntaba ¿Porqué esto?¿Qué tengo que aprender de esta experiencia? Lejos del 'Pobre de mí.. lo que me faltaba ahora...' lo ocurrido tenía que tener algún sentido. Así que observando, lo encontré:

A veces hacemos todo lo que está en nuestra mano para intentar resolver un problema. Ponemos todo de nuestra parte, nos esforzamos, buscamos y empleamos recursos, nos damos prisa, tratamos de ser positivos. Todo ello sin que decaiga el ánimo, con una sonrisa en el rostro. Lo intentamos, una y otra vez, pero el problema no se resuelve. Y pensamos '¿Qué estoy haciendo mal?' '¿Qué dije, o que no dije, para que las cosas pudieran ser de otra manera?' 'A lo mejor si hubiera hecho... o si hubiese dejado de hacer...' Y la culpa se instala como Perico por su casa.

Eso es lo que he aprendido hoy, que aún haciendo todo lo que se puede hacer, a veces las cosas no se resuelven, porque no dependen sólo de nosotros, sino que hay otros factores implicados, en este caso otras personas, varios errores que nos tocó sufrir... Y que hay que aceptar lo que viene, sin más. Con esto no quiero decir que no haya que actuar, todo lo contrario. Pero aún haciendo todo lo que creemos que debemos hacer, la situación se resolverá como el destino, las demás personas implicadas, y hasta el tiempo dispongan. Y esa aceptación es necesaria para seguir caminando, para no perder la sonrisa, y para mantener la fe en uno mismo.

Y esa aceptación nos conduce al punto donde acabó el anterior artículo: al amor incondicional, primero hacia nosotros y luego al otro, a amar lo que vemos, y no sólo lo que queremos ver. Y eso me hace recordar cuanto amo a mis hijos, a mi familia, a mis amigos, a las personas que ya no están en mi vida y a las que están entrando, a las personas que sonríen, a las que lloran, a mis alumnos, al vecino que saluda amable en la escalera y al que refunfuña... Amor y gratitud por tanto como recibo y aprendo cada día.


sábado, 26 de julio de 2014

Cuando el amor trasciende


Las personas son maravillosas. Las hay gigantes, que te arropan con su presencia arrolladora, como un manto azul estrellado en una noche de verano. Las hay que te acompañan con una mirada, y con un parpadeo te dicen que están ahí, que puedes contar con ellas...  Las hay que te inundan con una corriente de amor incondicional que alimenta tu alma magullada, que velan tu tristeza... Cada uno a su manera: con llamadas, con wasaps, con cafés a media tarde o a horas intempestivas, con miradas calladas llenas de presencia, con una sonrisa, con charlas cómplices, con silencios atentos... No importa dónde te encuentres, están ahí. Siempre estamos solos, pero nunca. En Madrid, en Pontevedra, allá donde vayas surgen por doquier.

Las hay que te ayudan de otra manera: te confrontan con tu sombra, con miedos olvidados, con aspectos tuyos que detestas, con la niña herida, con conflictos no resueltos... Y a ellos les toca mostrarte, les toca esa áspera tarea,  tan necesaria para que puedas crecer. Son como espejos que te ponen delante, en las narices, para recordarte eso que no te gusta ver, que has negado siempre, que no te atrevías a reconocer...
Y entonces tienes dos opciones: acusarles, reprenderles, culparles de tu desgracia... lamentarte eternamente, y huir, hasta toparte con alguien similar un tiempo después; o mirar en tu interior para localizar ese aspecto tuyo que tanto te desagrada y que aparece en el otro tan descarnadamente. Una vez reconocido, sólo queda trabajar sobre ello: 'El enemigo está dentro, no fuera'. Al otro no le podrás cambiar nunca, pero a ti sí ¡Maravilla! Entonces las relaciones puede prosperar, y los individuos, crecer.

Pero no en el primer supuesto, en que uno se queda anclado en el dolor, en la acusación, en el victimismo estéril. Permanecerá bloqueado allí, en un purgatorio emocional sin salida. Pues el único monstruo está en nuestro interior, fuera sólo hay espejos. Acusará una y otra vez al otro de sus males, para evitar tomar la responsabilidad sobre su vida. Su destino dependerá de con quién se tope en el camino, en cada momento. Se moverá a merced del viento, de acá para allá, tropezando una y otra vez. Sin darse cuenta de que el enemigo está dentro, pero también la capacidad y el poder para derrotarlo.

¿Eso que no me gusta es siempre reflejo de algo mío? ¿Es un aspecto que no soporto en el otro, con el que no puedo vivir, que me enerva, que me dificulta la existencia, que me envenena? Podría tratarse de algo que está en mí y no me gusta en absoluto; o quizás sea algo del otro ante lo cual no sé enfrentarme. En ambos casos, de nuevo 'el enemigo está dentro'. Si es mío, puedo resolverlo; si es del otro, puedo resolver la manera de enfrentarme a ello.

Y así, todas las personas son enriquecedoras si entendemos que vienen a enseñarnos algo. Y cuando las sentimos así, podemos amarlas, pues las aceptamos como son. En una pareja, aparecería este lado oscuro al final del enamoramiento ¿cambio de compañero cada vez para no renunciar a este estado idílico de embelesamiento y de perderme en el otro?¿O quiero madurar, crecer, ir más allá y descubrirme, y descubrir al otro para crecer como pareja y como individuos? Cuando aparecen las dificultades es el momento de decidir si evolucionar o quedarnos estancados. Y si somos capaces de ser sinceros con nosotros, estaremos dando el primer paso para aceptar nuestras limitaciones, y así estar en disposición de aceptar al otro con las suyas. Y ambos, trabajar sobre ello. Es entonces cuando el amor trasciende. Desde el amor a uno mismo, hacia la aceptación y amor por el otro, para traspasar el delicado umbral que conduce del enamoramiento al AMAR.

El verdadero amor no tiene una venda en los ojos. El verdadero amor pasa por retirar esa venda y aceptar lo que vemos. Pasa por reconocernos como seres incompletos que buscan llenarse a sí mismos para luego compartir con el otro parte del camino. Y ser mejores cada día, enfrentarse a los propios monstruos, y no arremeter contra los demás. No destruyendo, sino construyendo. Para hacer surgir un mundo nuevo, sólo desde el AMOR.

Amarte con los ojos cerrados
es amarte ciegamente.
Amarte mirándote de frente
sería una locura...
Yo quisiera que me amaran con locura.

Margueritte Yourcenar

lunes, 24 de junio de 2013

Jaboneando con Elena

El pasado 12 de mayo impartí un taller básico de jabón natural. Tras un copioso desayuno a base de delicias reposteras que preparamos entre varias, pasamos a elaborar nuestros jabones. Lo pasamos genial y aprendimos muchas cosas. Gracias a todas por participar con tan buen ánimo. Aquí tenemos el vídeo, espero que os guste:


viernes, 12 de abril de 2013

Mente y sufrimiento

De pequeños nos enseñan a identificarnos con un cuerpo, con una mente y con los objetos vinculados a ellos. A través del lenguaje aprendemos que Yo es 'mi coche', 'mi muñeco', 'mi cuerpo', 'mis sensaciones' y 'mis pensamientos'. A partir de ahí, ya estamos entrenados para un sufrimiento permanente, pues esa supuesta realidad es cambiante e ilusoria, y al identificarnos con ella, sufrimos una pérdida constante y el dolor que ello conlleva.

¿Cómo saber lo que somos realmente?¿Cómo romper esa vinculación con el ego que trata de suplantar nuestra identidad?

Si se nos estropea el coche, tendemos a decir 'tengo un problema'. Si queremos mucho a nuestra pareja y a toda costa queremos estar con ella, pero en un momento dado ella no quiere, diremos 'tengo un problema'. El sufrimiento está asegurado. Pero ¿realmente existe el problema?¿cuál es en ambos casos? En nosotros, realmente ninguno; pero en nuestra mente surgen pensamientos negativos con los que nos identificamos: si el coche se ha averiado, el 'problema' lo tiene el coche, a mí no me pasa absolutamente nada. Si mi pareja no quiere verme, hay dos posibilidades: Que esto sea algo temporal y se resuelva; que no se resuelva y no quiera verme más

En ambos casos ¿Para qué sufrir? Si es un asunto temporal y va a solucionarse, no tengo porqué preocuparme; si es definitivo y no puedo hacer nada para cambiarlo, tampoco. Parece claro, pues, que los problemas proceden de nuestra situación mental, del pensamiento de turno que se nos cruce por la cabeza ¿Merece la pena tanto dolor en vano?¿Y si pudiéramos liberarnos de él?

Primero nos identificarnos con ese pensamiento de dolor, después viene el odio, y tras él, el deseo de venganza. El odio surge una y otra vez en pequeñas situaciones cotidianas ¿Cuantos motivos para enfadarnos con nuestra pareja encontramos cada día? Tenemos que aprender a controlar nuestra mente, a identificar  ese pensamiento de odio para poder transformarlo. No se trata de reprimirlo, una vez instaurado, pues eso nos lleva a una explosión de rencor en cualquier situación posterior. Debemos reconocerlo, y no dejarnos arrastrar por él con un sinfín de pensamientos negativos que necesitamos para confirmar que tenemos razón y justificarnos interiormente para la venganza: cuando esto ocurre, recopilamos todos los aspectos de nuestra pareja que nos disgustan y así nuestro ego se siente cada vez más fuerte y preparado para el ataque.

No dejemos que esto ocurra, no somos nuestro enfado. Si queremos al otro, hemos de aceptarlo como es, si algo de lo que lleva a cabo nos hace sentir mal, no le odiemos, pues no es consciente de sus apegos. Si nosotros vamos aprendiendo, la enseñanza se irá extendiendo alrededor nuestro, en un crecimiento sin fin.

Una y otra vez leemos que hay que romper estos apegos, esta identificación con la mente, que no es más que el 'Maya' de los hindúes, pero ¿cómo hacerlo? Tenemos muchas herramientas a nuestro alcance, pero en todas ellas subyace el trabajo meditativo, que en definitiva nos conduce a controlar, a dominar la mente, para poder Ser. Contamos con los ejemplos que nos brindan las grandes religiones: Buda o Cristo nos enseñan cómo llegar, nos hablan de 'iluminación' o de 'resurrección', que son dos aspectos de lo mismo. Y así, el sufrimiento se transforma en vía de conocimiento. Venimos al mundo con un cuerpo y una mente a los que nos apegamos, con los que nos identificamos, con el dolor asegurado; y nuestro camino consiste en liberarnos de ese dolor, el mismo que los católicos llaman 'pecado original'. Entonces ¿Qué somos nosotros, si no ese dolor del cuerpo o la mente? La conciencia que es capaz de observarlo y transmutarlo. La conciencia, la esencia espiritual que trasciende el cuerpo y la mente, eso somos nosotros.

Para leer:
- 'Un nuevo mundo, ahora', Eckhart Tolle
- 'Cómo solucionar nuestros problemas humanos', Guese Kelsang Gyatso




















lunes, 8 de abril de 2013

Retiro de ayuno, purificación y compasión

En este camino constante de búsqueda espiritual, este fin de semana surgió la posibilidad de hacer un 'Retiro de ayuno, purificación y compasión' en un centro budista. Este retiro constituye una valiosa y poderosa práctica para aumentar nuestra compasión y limpiar la mente de obstáculos y negatividad.


Avalokiteshvara
Guiados por la maestra Guen Kelsang Chokga, antes del amanecer tomamos los preceptos Mahayana, para continuar con un ayuno completo, postraciones, oraciones sinceras y súplicas a Avalokiteshvara, el Buda de la compasión.

Guen Kelsang Chokga








El propio sufrimiento te conecta en el silencio con el sufrimiento de los demás, para llegar a la comprensión y a la compasión. El núcleo mismo del ego, el dragón que parecía invencible, es atacado y vencido. Entregando nuestra mente por medio de la oración, nos vamos desprendiendo de todo pensamiento ajeno a la intención que nos trajo aquí. Las postraciones y el ayuno mantienen el cuerpo 'a raya', en un ataque frontal al orgullo, hiriendo mortalmente al engañoso ego. Nos postramos ante un ser de mente pura, reconociendo nuestros errores e impurezas, pero a la vez, poniendo la intención en alcanzar ese estado inmaculado, que ya está en nosotros, sólo tenemos que liberarnos de las ataduras que nos ciegan.

San Miguel Arcángel
El silencio te hace ver cuánta energía derrochamos en decir cosas innecesarias: 'Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio no lo digas' (Proverbio árabe). Te ayuda a mantener la lucha interna, mientras sientes el amor incondicional y la compasión en las personas que te acompañan, aún sin mantener ninguna comunicación física. Favorece el recogimiento, el descanso, la meditación.

La sonrisa imperturbable de Guen Kelsang Chokga irradia una paz infinita, que te hace confiar en que ese estado es posible. Te conecta con lo mejor de tí mismo, y te hace sentir un inmenso amor hacia todos los seres sintientes, así como una enorme gratitud.


Si aspiras a convertirte en maestro Zen, debes apartar
 los bueyes del arado y robar la comida del hambriento.
Cuando separes los bueyes del arado la cosecha 
prosperará y cuando despojes al hambriento 
de su comida le liberarás del hambre para siempre.
Para mucha gente lo que acabo de decir carece de sentido. 
¿Cómo es posible que la cosecha florezca si dejas de arar? 
¿Cómo saciarás el apetito del hambriento si le despojas 
de su comida?
Para ser un verdadero maestro debes separar los bueyes 
del arado, robar la comida del hambriento y dar un 
empujón por sorpresa para que la gente abandone su 
modo rutinario de pensar. Diles entonces: 
"La satisfacción jamás es completa. Las calamidades 
nunca vienen solas" 

Maestro Wuzu

▪ Acerca de los ocho preceptos Mahayana: http://kadampa.org/es/buddhism/recibir-preceptos
▪ Sobre retiros y otras actividades del Budismo Kadampa: http://www.vajrayanamadrid.com/

viernes, 23 de marzo de 2012

Despertar así...


No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría
palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo
tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto
nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa
sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía
pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro
y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido
y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

Todavía, Mario Benedetti