lunes, 24 de junio de 2013
Jaboneando con Elena
El pasado 12 de mayo impartí un taller básico de jabón natural. Tras un copioso desayuno a base de delicias reposteras que preparamos entre varias, pasamos a elaborar nuestros jabones. Lo pasamos genial y aprendimos muchas cosas. Gracias a todas por participar con tan buen ánimo. Aquí tenemos el vídeo, espero que os guste:
viernes, 12 de abril de 2013
Mente y sufrimiento
De pequeños nos enseñan a identificarnos con un cuerpo, con una mente y con los objetos vinculados a ellos. A través del lenguaje aprendemos que Yo es 'mi coche', 'mi muñeco', 'mi cuerpo', 'mis sensaciones' y 'mis pensamientos'. A partir de ahí, ya estamos entrenados para un sufrimiento permanente, pues esa supuesta realidad es cambiante e ilusoria, y al identificarnos con ella, sufrimos una pérdida constante y el dolor que ello conlleva.
¿Cómo saber lo que somos realmente?¿Cómo romper esa vinculación con el ego que trata de suplantar nuestra identidad?Si se nos estropea el coche, tendemos a decir 'tengo un problema'. Si queremos mucho a nuestra pareja y a toda costa queremos estar con ella, pero en un momento dado ella no quiere, diremos 'tengo un problema'. El sufrimiento está asegurado. Pero ¿realmente existe el problema?¿cuál es en ambos casos? En nosotros, realmente ninguno; pero en nuestra mente surgen pensamientos negativos con los que nos identificamos: si el coche se ha averiado, el 'problema' lo tiene el coche, a mí no me pasa absolutamente nada. Si mi pareja no quiere verme, hay dos posibilidades: Que esto sea algo temporal y se resuelva; que no se resuelva y no quiera verme más
En ambos casos ¿Para qué sufrir? Si es un asunto temporal y va a solucionarse, no tengo porqué preocuparme; si es definitivo y no puedo hacer nada para cambiarlo, tampoco. Parece claro, pues, que los problemas proceden de nuestra situación mental, del pensamiento de turno que se nos cruce por la cabeza ¿Merece la pena tanto dolor en vano?¿Y si pudiéramos liberarnos de él?
Primero nos identificarnos con ese pensamiento de dolor, después viene el odio, y tras él, el deseo de venganza. El odio surge una y otra vez en pequeñas situaciones cotidianas ¿Cuantos motivos para enfadarnos con nuestra pareja encontramos cada día? Tenemos que aprender a controlar nuestra mente, a identificar ese pensamiento de odio para poder transformarlo. No se trata de reprimirlo, una vez instaurado, pues eso nos lleva a una explosión de rencor en cualquier situación posterior. Debemos reconocerlo, y no dejarnos arrastrar por él con un sinfín de pensamientos negativos que necesitamos para confirmar que tenemos razón y justificarnos interiormente para la venganza: cuando esto ocurre, recopilamos todos los aspectos de nuestra pareja que nos disgustan y así nuestro ego se siente cada vez más fuerte y preparado para el ataque.
No dejemos que esto ocurra, no somos nuestro enfado. Si queremos al otro, hemos de aceptarlo como es, si algo de lo que lleva a cabo nos hace sentir mal, no le odiemos, pues no es consciente de sus apegos. Si nosotros vamos aprendiendo, la enseñanza se irá extendiendo alrededor nuestro, en un crecimiento sin fin.
Una y otra vez leemos que hay que romper estos apegos, esta identificación con la mente, que no es más que el 'Maya' de los hindúes, pero ¿cómo hacerlo? Tenemos muchas herramientas a nuestro alcance, pero en todas ellas subyace el trabajo meditativo, que en definitiva nos conduce a controlar, a dominar la mente, para poder Ser. Contamos con los ejemplos que nos brindan las grandes religiones: Buda o Cristo nos enseñan cómo llegar, nos hablan de 'iluminación' o de 'resurrección', que son dos aspectos de lo mismo. Y así, el sufrimiento se transforma en vía de conocimiento. Venimos al mundo con un cuerpo y una mente a los que nos apegamos, con los que nos identificamos, con el dolor asegurado; y nuestro camino consiste en liberarnos de ese dolor, el mismo que los católicos llaman 'pecado original'. Entonces ¿Qué somos nosotros, si no ese dolor del cuerpo o la mente? La conciencia que es capaz de observarlo y transmutarlo. La conciencia, la esencia espiritual que trasciende el cuerpo y la mente, eso somos nosotros.
Para leer:
- 'Un nuevo mundo, ahora', Eckhart Tolle
- 'Cómo solucionar nuestros problemas humanos', Guese Kelsang Gyatso
lunes, 8 de abril de 2013
Retiro de ayuno, purificación y compasión
En este camino constante de búsqueda espiritual, este fin de semana surgió la posibilidad de hacer un 'Retiro de ayuno, purificación y compasión' en un centro budista. Este retiro constituye una valiosa y poderosa práctica para aumentar nuestra compasión y limpiar la mente de obstáculos y negatividad.
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| Avalokiteshvara |
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| Guen Kelsang Chokga |
El propio sufrimiento te conecta en el silencio con el sufrimiento de los demás, para llegar a la comprensión y a la compasión. El núcleo mismo del ego, el dragón que parecía invencible, es atacado y vencido. Entregando nuestra mente por medio de la oración, nos vamos desprendiendo de todo pensamiento ajeno a la intención que nos trajo aquí. Las postraciones y el ayuno mantienen el cuerpo 'a raya', en un ataque frontal al orgullo, hiriendo mortalmente al engañoso ego. Nos postramos ante un ser de mente pura, reconociendo nuestros errores e impurezas, pero a la vez, poniendo la intención en alcanzar ese estado inmaculado, que ya está en nosotros, sólo tenemos que liberarnos de las ataduras que nos ciegan.
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| San Miguel Arcángel |
La sonrisa imperturbable de Guen Kelsang Chokga irradia una paz infinita, que te hace confiar en que ese estado es posible. Te conecta con lo mejor de tí mismo, y te hace sentir un inmenso amor hacia todos los seres sintientes, así como una enorme gratitud.
Si aspiras a convertirte en maestro Zen, debes apartar
los bueyes del arado y robar la comida del hambriento.
Cuando separes los bueyes del arado la cosecha
prosperará y cuando despojes al hambriento
de su comida le liberarás del hambre para siempre.
Para mucha gente lo que acabo de decir carece de sentido.
¿Cómo es posible que la cosecha florezca si dejas de arar?
¿Cómo saciarás el apetito del hambriento si le despojas
de su comida?
Para ser un verdadero maestro debes separar los bueyes
del arado, robar la comida del hambriento y dar un
empujón por sorpresa para que la gente abandone su
modo rutinario de pensar. Diles entonces:
"La satisfacción jamás es completa. Las calamidades
nunca vienen solas"
Maestro Wuzu
▪ Acerca de los ocho preceptos Mahayana: http://kadampa.org/es/buddhism/recibir-preceptos
▪ Sobre retiros y otras actividades del Budismo Kadampa: http://www.vajrayanamadrid.com/
viernes, 23 de marzo de 2012
Despertar así...
No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría
palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo
tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto
nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa
sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía
pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro
y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido
y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría
palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo
tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto
nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa
sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía
pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro
y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido
y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.
Todavía, Mario Benedetti
viernes, 3 de junio de 2011
Soñando Artemisa
Se siente diminuta junto al enorme joven de color sentado a su izquierda. Desea sumergirse en la música templada, acurrucarse bajo capas de notas que acallen su mente, aunque sea un instante.
Se siente tan cansada... una extraña placidez le susurra cálidas burbujas de calma, a las que su cuerpo se entrega mientras su cabeza hierve de inquietud.
Buscando una salida, se entrega a la imagen de su amiga Caty deslizando el color sobre el papel como si nunca hubiese hecho otra cosa. Desde el pálido cobalto del zénit hasta el regio púrpura del horizonte, tras un primer plano que baila entre malvas, violetas y poderosos morados, el pincel acaricia la superficie como una prolongacion de su mano, de su alma, anunciando cambios en un plano aún por llegar. Clara bebe de ese sosiego, y se sumerge en un profundo sueño envuelta por la música, la tensión quedó atrás.
Añora la cotidianeidad que no conoció. Los tiempos de no pisar el suelo quedaron atrás. Quería calma, extrañaba esa rutina tan denostada ayer. No creía en la fugacidad, ha de permanecer lo que está, lo que se toca, y no los sueños transparentes que se evaporan al abrir los ojos. La realidad se construye cada día, a cada momento, con la constancia y la presencia.
Abrumada por la ausencia, el vacío abre camino a la duda. Una sacudida a tiempo la despierta y llama a arrojar el confortable abrigo negro, el falso calor de la vana ilusión. Artemisa acude a su encuentro, de nuevo trata de guiar sus pasos y acallar a la silente Hera de piel de nácar. Ella sabrá qué hay que hacer, y se pone en sus manos.
martes, 1 de marzo de 2011
Cuando la sombra duerme (o Restos de un mal sueño)
Hoy no hay luna. La noche es negra como los augurios más oscuros. Ni siquiera las farolas se atreven a asomar la nariz. El tiempo hizo un giro extraño y se quedó atrapada no sabe dónde, ni cuando.
Todo pierde el sentido, la mentira acaricia el silencio, la ciudad encantada de sus sueños se desvanece entre ráfagas de cruda realidad. El paraíso es sólo para los ciegos, los demás acaban despertando.
Una voz le susurra: todo está bien, todo está bien... pero no puede sentirlo. No puede. Se replegó de nuevo allá dentro, encogida como un pajarillo en invierno. No quiere que la vean, que la escuchen. Sólo quiere huir de todo, de todos, de sí misma.
Si él estuviera aquí... pero no está. Esa es la realidad. Lo que tiene es lo que ve. Y ahora sólo puede ver su sombra.
No entiende. No puede entender. Su esencia es de otro lugar.
Cogería un coche y se dirigiría hacia la autopista que conduce muy lejos, su preferida. Sola, con la música a tope, como hiciera otras veces... es ese el silencio que ahora anhela.
No perderá el rumbo, nunca se lo permitió. Mañana se levantará a las 7h. Como cada día, se enfrentará a lo cotidiano con las fuerzas mermadas, pero con el coraje de siempre. El sol iluminará sus cabellos y sus ojos brillarán, hasta que la sonrisa encuentre el camino perdido.
Y volverá a sentir su ciudad encantada, los fantasmas desaparecerán con la noche. Y disfrutará de cada minuto, de cada gesto, de cada mirada, de cada palabra. Sus amigas tirarán de la túnica blanca de seda que flota sobre el suelo, hasta que sus pies no sientan frío al tocarlo. Y poco a poco la envolverá esa alegría que arrastra, esa de vino y rosas, de reencuentros sin desencuentros, de valses naranjas que cantara el piano tiempo atrás... Volverá la bella Sara, la que todos buscan, la que siempre sonríe, la que puede con todo... mientras su sombra duerme.
Todo pierde el sentido, la mentira acaricia el silencio, la ciudad encantada de sus sueños se desvanece entre ráfagas de cruda realidad. El paraíso es sólo para los ciegos, los demás acaban despertando.
Una voz le susurra: todo está bien, todo está bien... pero no puede sentirlo. No puede. Se replegó de nuevo allá dentro, encogida como un pajarillo en invierno. No quiere que la vean, que la escuchen. Sólo quiere huir de todo, de todos, de sí misma.
Si él estuviera aquí... pero no está. Esa es la realidad. Lo que tiene es lo que ve. Y ahora sólo puede ver su sombra.
No entiende. No puede entender. Su esencia es de otro lugar.
Cogería un coche y se dirigiría hacia la autopista que conduce muy lejos, su preferida. Sola, con la música a tope, como hiciera otras veces... es ese el silencio que ahora anhela.
No perderá el rumbo, nunca se lo permitió. Mañana se levantará a las 7h. Como cada día, se enfrentará a lo cotidiano con las fuerzas mermadas, pero con el coraje de siempre. El sol iluminará sus cabellos y sus ojos brillarán, hasta que la sonrisa encuentre el camino perdido.
Y volverá a sentir su ciudad encantada, los fantasmas desaparecerán con la noche. Y disfrutará de cada minuto, de cada gesto, de cada mirada, de cada palabra. Sus amigas tirarán de la túnica blanca de seda que flota sobre el suelo, hasta que sus pies no sientan frío al tocarlo. Y poco a poco la envolverá esa alegría que arrastra, esa de vino y rosas, de reencuentros sin desencuentros, de valses naranjas que cantara el piano tiempo atrás... Volverá la bella Sara, la que todos buscan, la que siempre sonríe, la que puede con todo... mientras su sombra duerme.
jueves, 10 de febrero de 2011
Física en Químicas
Relato de Ismael
Podría pasarle a cualquiera...no sólo a Ella con su capacidad de promover situaciones en la que los límites no son un problema, o a Él que acepta sugerencias y las lleva hasta las últimas consecuencias.
Comenzó en una taberna.
Ella le acariciaba y lo miraba con ternura.
Él escuchaba las proposiciones de su mirada y asentía con su mano entre sus piernas.
Al final de la barra un grupo de hombres discutiendo bajo una pobre luz.
Ella tomó un sorbo de vino, él se lo bebió.
Él imaginó un lugar, ella se lo propuso.
Salieron rápidamente del bar y caminaron hacia el coche.
Nunca llegaron.....en el camino Químicas.
Bajaron las escaleras y preguntaron en la cantina por los aseos.
Al fondo... dijo el camarero
Ella le cogió la mano, él no la soltó.
Damas ponía.....y cerró la puerta.
Silencio......
Las miradas se cruzaron y ya no pensaron
Entonces, las manos fueron pasos recorriendo los caminos que en la Física encontraron.
El tiempo se detuvo un instante.....
Unos pasos...un lavabo.
Silencio... y un portazo.
Despertó el reloj.
Las cómplices risas su secreto...
Salió él....
Después ella....
Y ya no se cruzaron.
Podría pasarle a cualquiera...no sólo a Ella con su capacidad de promover situaciones en la que los límites no son un problema, o a Él que acepta sugerencias y las lleva hasta las últimas consecuencias.
Comenzó en una taberna.
Ella le acariciaba y lo miraba con ternura.
Él escuchaba las proposiciones de su mirada y asentía con su mano entre sus piernas.
Al final de la barra un grupo de hombres discutiendo bajo una pobre luz.
Ella tomó un sorbo de vino, él se lo bebió.
Él imaginó un lugar, ella se lo propuso.
Salieron rápidamente del bar y caminaron hacia el coche.
Nunca llegaron.....en el camino Químicas.
Bajaron las escaleras y preguntaron en la cantina por los aseos.
Al fondo... dijo el camarero
Ella le cogió la mano, él no la soltó.
Damas ponía.....y cerró la puerta.
Silencio......
Las miradas se cruzaron y ya no pensaron
Entonces, las manos fueron pasos recorriendo los caminos que en la Física encontraron.
El tiempo se detuvo un instante.....
Unos pasos...un lavabo.
Silencio... y un portazo.
Despertó el reloj.
Las cómplices risas su secreto...
Salió él....
Después ella....
Y ya no se cruzaron.
miércoles, 26 de enero de 2011
El tipo serio del BMW gris
Sumergida en la vorágine de la ciudad, se escuda tras su pecera de cristal tratando de permanecer ajena al ritmo enloquecedor de las calles madrileñas. Se siente extraña en este universo de asfalto y neón, donde el tiempo aprisiona las almas de los incautos. El semáforo rojo detiene su huida, y posa la mirada esquiva a su alrededor: personas yendo de un lado a otro con gesto inexpresivo y mirada ausente, coches a uno y otro lado, edificios parpadeando, frío mezclado con el humo de los tubos de escape... Algo la sobresalta en esta gélida mañana... Una de esas miradas espesas y lánguidas, no le resulta extraña, como si la hubiera visto muchas veces, parece buscar ayuda ... Varios coches más allá, el tipo serio del BMW gris clava su ojos en los suyos, la ha visto, la ha reconocido y suplica unas gotas de entendimiento, de escucha desde lejos... No puede dárselo, tendrá que indagar en su interior. Cómo añora los brazos de su amado apoyado en su espalda, envolviéndola con un abrazo infinito que le cruza el pecho, y en el que se siente tan segura.
Pero... es tan triste esa mirada... Quedaron grapados en su memoria esos ojos lánguidos de largas pestañas. Profundos como un dolor viejo y denso. Enmarcados por un rostro cualquiera que se confunde con la neblina de las primeras horas 'Estoy atrapado en mí mismo... Sálvame...' Ojos de fracaso, de renuncia a seguir luchando, de desesperación, de absurdo, de atardecer amargo, de existencia de papel mojado... Quizás vaya a una triste reunión de hombres tristes, hombres tristes y grises de elegantes trajes de Armani, tristes corbatas de seda gris que vigilan las líneas hieráticas de camisas almidonadas ... Y le espera una existencia gris, una mujer que se volvió gris de tanto esperar nada, y una lujosa casa de paredes grises.
Un gesto. Un sólo gesto habría bastado para sacarle de allí, pero no le correspondía a ella hacerlo. Tendría que aprender por sí mismo. No había vuelta atrás para él: había visto, en una ráfaga de cordura loca, que quizás otra vida... otro calor... otro color...
El semáforo ya está verde, se reanuda la marcha congelada. El tipo gris al otro lado de la calzada va quedando atrás, su mirada aún pegada en su rostro desaparece engullida por el retrovisor. Hace frío fuera y Sorane quiere volver a casa.
Pero... es tan triste esa mirada... Quedaron grapados en su memoria esos ojos lánguidos de largas pestañas. Profundos como un dolor viejo y denso. Enmarcados por un rostro cualquiera que se confunde con la neblina de las primeras horas 'Estoy atrapado en mí mismo... Sálvame...' Ojos de fracaso, de renuncia a seguir luchando, de desesperación, de absurdo, de atardecer amargo, de existencia de papel mojado... Quizás vaya a una triste reunión de hombres tristes, hombres tristes y grises de elegantes trajes de Armani, tristes corbatas de seda gris que vigilan las líneas hieráticas de camisas almidonadas ... Y le espera una existencia gris, una mujer que se volvió gris de tanto esperar nada, y una lujosa casa de paredes grises.
Un gesto. Un sólo gesto habría bastado para sacarle de allí, pero no le correspondía a ella hacerlo. Tendría que aprender por sí mismo. No había vuelta atrás para él: había visto, en una ráfaga de cordura loca, que quizás otra vida... otro calor... otro color...
El semáforo ya está verde, se reanuda la marcha congelada. El tipo gris al otro lado de la calzada va quedando atrás, su mirada aún pegada en su rostro desaparece engullida por el retrovisor. Hace frío fuera y Sorane quiere volver a casa.
miércoles, 19 de enero de 2011
Para llegar aquí
Vestida con su ausencia, caminaba descalza tratando de sentir un suelo que parecía tan lejano. La luna quería abrazarla, pero Sara temía borrar la huella que le dejaron sus besos ¿Habría sido un sueño? Volvería a verle en pocos días, tras una eternidad de silencio. La realidad no era nítida, pero sí su recuerdo.
Cuantos pasos quebrados sobre escalones de papel. Cuanto amor derramado por las grietas de la media verdad. Cuanta lluvia estéril, lágrimas negras que se evaporaron sin dejar rastro. Cuanto caerse una y otra vez por el arcoiris roto. Cuanto buscar la pieza para completar el puzzle. Y él se la trajo sin más, se la colocó a Sara sobre la palma de la mano muy suavemente, y le dobló los dedos uno a uno, para que la hiciera suya, y envolvió con sus manos un pacto de no palabras donde crecería la semilla de una nueva existencia.
Y todo parecía tan fácil ahora... con él todo era fácil.
Hasta lo más absurdo se tornaba hoy lleno de sentido. Todo lo que pasó tenía q ocurrir para llegar hasta aquí. Si no, él habría pasado a su lado como una sombra, y no se habrían reconocido ¡No se habrían reconocido!
Estuvieron juntos hace tanto tiempo que hasta el mar lo olvidó. Se quisieron tanto que prometieron no detenerse hasta volverse a encontrar. Atravesaron mundos, entre luz y oscuridad, entre imaginación y realidad, tiempos dispares... y la inquietud siempre les hostigaba. Una vida tras otra, hasta llegar a este momento. Se encendió la memoria y Sara le reconoció tras el profundo latido que inflamaba su pecho.
Tantas piedras hubo que pulir, tantas cenizas revivir, tantos colores recorrer, para llegar aquí. Podían acariciar el horizonte, pintarlo como quisieran al ponerse el sol. Se elevaban sobre la tierra, erguidos hacia el cielo. Los ojos de Sara dormían en los de él, con una calma que no había conocido antes. Su cuerpo flotaba en medio de una paz inusitada, un mar de confianza donde no cabía más que amor.
Cuantos pasos quebrados sobre escalones de papel. Cuanto amor derramado por las grietas de la media verdad. Cuanta lluvia estéril, lágrimas negras que se evaporaron sin dejar rastro. Cuanto caerse una y otra vez por el arcoiris roto. Cuanto buscar la pieza para completar el puzzle. Y él se la trajo sin más, se la colocó a Sara sobre la palma de la mano muy suavemente, y le dobló los dedos uno a uno, para que la hiciera suya, y envolvió con sus manos un pacto de no palabras donde crecería la semilla de una nueva existencia.
Y todo parecía tan fácil ahora... con él todo era fácil.
Hasta lo más absurdo se tornaba hoy lleno de sentido. Todo lo que pasó tenía q ocurrir para llegar hasta aquí. Si no, él habría pasado a su lado como una sombra, y no se habrían reconocido ¡No se habrían reconocido!
Estuvieron juntos hace tanto tiempo que hasta el mar lo olvidó. Se quisieron tanto que prometieron no detenerse hasta volverse a encontrar. Atravesaron mundos, entre luz y oscuridad, entre imaginación y realidad, tiempos dispares... y la inquietud siempre les hostigaba. Una vida tras otra, hasta llegar a este momento. Se encendió la memoria y Sara le reconoció tras el profundo latido que inflamaba su pecho.
Tantas piedras hubo que pulir, tantas cenizas revivir, tantos colores recorrer, para llegar aquí. Podían acariciar el horizonte, pintarlo como quisieran al ponerse el sol. Se elevaban sobre la tierra, erguidos hacia el cielo. Los ojos de Sara dormían en los de él, con una calma que no había conocido antes. Su cuerpo flotaba en medio de una paz inusitada, un mar de confianza donde no cabía más que amor.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
La soledad es índigo
Como el amanecer en invierno.
Con un fondo rosado que amortigua el despertar húmedo de la vida, que ilumina el camino con una pincelada cálida sobre el alma encogida.
La soledad es índigo.
Como el olmo viejo que observa la mañana desvanecerse en el horizonte, telón de fondo de una promesa fría.
Como la roca que sujeta desde el llano las enormes montañas nevadas.
El invierno es índigo, y profundo, como un recuerdo clavado en el aire, como el rugido apagado de aquel volcán que enmudeció con el tiempo.
Hay un dolor índigo que acaricia el silencio, que duerme en las sombras.
Hay una noche índigo en cuyo vientre germina la semilla de oro
prendida en el cielo como estrella.
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